الخميس، 17 أيلول/سبتمبر 2026

La objeción de David vs Goliat

Daniel González-Dávila عنوان البريد الإلكتروني هذا محمي من روبوتات السبام. يجب عليك تفعيل الجافاسكربت لرؤيته. www.bufetenacional.org E n una tarde soleada y hermosa, a bordo de uno de esos taxis que se solicitan vía electrónica, Karen dudaba, con la mirada perdida, sobre si lo que estaba apunto de hacer era lo correcto. No quería ser madre en sus circunstancias. Era una estudiante universitaria exitosa que había sostenido una relación con un compañero de conocida estirpe familiar. Recordaba aquella noche en un lujoso departamento de Avenida Palmas. Había sido un encuentro rápido que la dejó decepcionada, pero con consecuencias definitivas. Al poco tiempo se dio cuenta de que estaba embarazada y después de hablar repetidas veces con su “enamorado”, comprendió que no la apoyaría. El futuro político al que aspiraba aquel joven le impedía comprometerse por lo que le pidió no volver a molestarlo. Karen estaba al borde de la doceava semana de gestación, así que la “ventana no punible” para abortar estaba apunto de vencer. En el trayecto hacia una clínica despejó finalmente toda duda. Tenía todo el derecho de hacerlo, la ley la protegía, era mayor de edad y no quería que su familia se enterara, se consideraba una mujer en control de su vida y en pleno ejercicio de sus derechos. Lo único que lamentaba era haber esperado tanto tiempo hasta llegar al límite del tiempo permitido para que el aborto se considerara legal. Segura de sí misma llegó a la Clínica Número 5 de la Ciudad de México y en recepción explicó el motivo de su visita. Ingresada, el médico de guardia le practicó un ultrasonido que permitió determinar que la doceava semana de gestación estaba a punto de concluir. Karen pudo observar al bebé ya formado, pero pequeño. Como mujer informada, sabía también que todos los órganos estaban completos: la cabeza, desarrollada; su cara, boca y lengua, formadas; el cerebro, completo; pies y manos, terminados, incluso con sus huellitas digitales, las cuales serían para toda la vida. Todos los sistemas funcionando, músculos y nervios sincronizados; ya puede mover brazos y piernas; le empezaron a crecer las uñitas y es un ser humano casi completo que siente cosquillas y sólo pesa 29 gramos. Karen lo vio y dudó. –¡Pero la ciencia dice que el sistema nervioso central no está formado completamente por lo que no es un ser humano completo!–, se lo repitió para sí tanto como pudo. El reporte fue entregado al único cirujano que había disponible en la clínica, el Dr. Jaime Heysser, a fin de que practicara el legrado a la brevedad. El Dr. Heysser, tomó el reporte y salió a la antesala a ver a Karen. –¿Señorita Karen Ruíz? –Sí doctor, dígame. –Me temo que tendrá que acudir a otra clínica a practicarse el aborto. –Pero ¡qué dice!,¿por qué? –Porque en este hospital soy el único cirujano en estos momentos y estoy fundamentalmente para salvar vidas y no para quitarlas. Tenga usted el ultrasonido con su respectivo reporte y vaya a otro sitio. Le recomiendo que vaya rápido pues las 12 semanas para que la interrupción sea legal están a punto de vencer. –¡Pero qué clase de médico es usted! ¿Qué no sabe que la ley me permite abortar en esta ciudad? –¿Y qué clase de ciudadana es usted?, ¿qué no sabe que la Constitución y la ley me permiten negarme a matar un ser humano? Además, su caso no es de urgencia ni está en riesgo su vida, busque por favor un doctor que no sea objetor en este caso. Váyase de aquí y no regrese, por lo menos en mi guardia. Heysser dio la media vuelta y regresó al interior, curiosamente tenía tres pacientes en labor de parto. Karen empezó a llorar de frustración y rabia y gritó al doctor: ¡Me la pagará doctor machista! Y efectivamente, a las pocas semanas, la Secretaría de Salud de la Ciudad de México había recibido una recomendación de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México para aplicar una sanción administrativa al Dr. Heysser por negarse a proporcionar un servicio público al que Karen tenía derecho. Así, Heysser fue sancionado con la destitución del puesto y la inhabilitación para trabajar en el sector público por dos años en la Ciudad de México. Impedido para trabajar, impugnó ante el Tribunal Administrativo de la Ciudad que confirmó la sanción, pero después de presentar un amparo directo, el Vigésimo Tribunal Colegiado del Primer Circuito lo amparó, toda vez que la Ley General de Salud prohíbe la discriminación laboral a los médicos que hagan uso del derecho de “objeción de conciencia.” La resolución anterior ocasionó que el Instituto Nacional de la Mujeres emitiera un comunicado donde sostuvo que los integrantes de dicho tribunal adolecían de una “enfermedad notoriamente patriarcal”, que solapaban el machismo y que no estaban a la altura de las necesidades del México moderno. Inmediatamente, y en defensa del Dr. Heysser, la Academia Mexicana de Cirugía respondió al INMUJERES con otro comunicado: “La Academia Mexicana de Cirugía celebra el amparo concedido al Dr. Jaime Heysser por haberse negado con toda ética médica a practicar un aborto criminal, aunque legal, en la Ciudad de México. Asimismo, manifiesta su preocupación porque el INMUJERES reduzca el complejísimo misterio y valor de la vida humana a un problema de género y trate de imponer una ideología de moda sobre nuestro juramento hipocrático milenario. “Efectivamente, curar y no dañar son los dos pilares sobre los que descansa la colosal responsabilidad del arte y ciencia de la medicina, y cualquier médico cirujano que atente contra alguno de esos dos principios es indigno de portar el báculo de Hipócrates y una deshonra para todo el gremio. “Esta Academia no está interesada en controvertir sobre cuestiones de género y únicamente se limita a dar al pueblo de México su parecer ético y científico en los siguientes puntos: 1. La fertilización se da en el momento en el cuál el espermatozoide penetra el óvulo, a partir del cual estamos ante la presencia de un huevo con genotipo totalmente distinto al cuerpo de la madre. 2. El embarazo empieza en el momento en el cual el huevo se implanta en el endometrio de la madre. 3. Consideramos un absurdo legal que si la muerte de un ser humano se declara cuando su cerebro deja de tener actividad eléctrica, la ley no proteja la vida del embrión, que tiene células neuronales ya conectadas incluso en el primer mes de embarazo. 4. La Academia Mexicana de Cirugía considera que sólo existen tres tipos de aborto: el espontáneo, el terapéutico y el criminal. De esta forma, felicita al Dr. Jaime Heysser por su ética profesional, valores y valor civil e incita a todos los médicos cirujanos a seguir su ejemplo.” Sin embargo, el Dr. Heysser encontró mejor cabida en el sector privado y con el tiempo se convirtió en un afamado ginecólogo-obstetra especializado en perinatología. Karen decidió no abortar y al tener en sus brazos a su hermosa bebita agradeció en silencio la negativa del Dr. Heysser a practicarle el aborto.

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